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domingo, 5 de octubre de 2008

De persona a persona.

El domingo último de septiembre viajé a la capital por trabajo y bueno, más de uno pensaba darme sus condolencias por la derrota del no ante el referéndum de la nueva constitución. Bromas iban a expensa mía. Las tomaba con mucha altura y no dejaba incluso de seguir con una sonrisa cada una de ellas. Yo tengo clara mi postura y pienso que no es conveniente para el país la constitución que ha sido aprobada mas no puedo quedarme en el pasado sorteando posibles triunfos de haber hecho esto o aquello para que el resultado haya sido diferente. No y no es conveniente para nadie vivir así. Estoy consciente que el ser humano tiene muchos derechos. La Organización Mundial de las Naciones ha declarado algunos que deben ser conculcados por la sociedad: libertad, propiedad, educación, vida, etc. Esta constitución algunos no los garantiza en forma clara.

Entramos a nuevos tiempos pero no significan que sean novedosos. Antes el ser humano ha visto la tiranía pintada en diferentes tonos, misma aprobada por el pueblo y revocada por otros del mismo. No quiero decir que ahora vivamos una (sin que tampoco signifique lo contrario). No es el punto de este escrito. Sino que la palabra cambio por cambio no conlleva ningún adjetivo positivo.

No sé de leyes y me siento más perdido a la hora de hablar de economía. Sé que vivo ahora en una sociedad, en un estado que cuida penalmente sus tributos a través de Rentas Internas. Un país que se jacta de regalar al pobre dinero, duplicar sus bonos, ofrecer créditos (simbólicos o no), y experto en criticar la postura ajena que no vaya alineada a sus intereses. Al mismo tiempo, que el extranjero no ve garantías para invertir, que el precio de la canasta se ha encarecido y las oportunidades laborales se reducen a sueldos ridículos. Qué puedo hacer. No aparecerá un "chapulín colorado" pero sí sé que la voluntad del individuo es multiplicante cuando está consciente, alerta.

El trabajo de hormiga, de persona a persona, es el que me gusta más. No soy de tarimas porque me podría caer (más que físicamente en una burrada intelectual con sabor de craso error). El reto de estar frente a frente, incluso si la razón me dice que es una pérdida de tiempo, es el camino apropiado para la educación de personas que puedan cuestionarse los derechos del prójimo, del conciudadano, del entorno, de sí mismo.

Una vez aprendí que no vale discutir con el pensamiento contrario porque resulta en la afirmación del otro en nuevos argumentos que radicalizan su postura. Pero también aprendí que si no me expongo al debate, mis ideas podrían perder un lenguaje más contemporáneo. Así, bienvenida la discusión, la duda. Y que así, de uno a uno que en apertura se construya este país.

Yo espero que el próximo presidente logre lo que éste no. Reunir a una sola nación y arengar fuerzas para trabajar juntos. Que Ecuador llegue a ser un país ubicado en el mapa por sus oportunidades de negocio y que nos convirtamos realmente en la tierra madre a la cual tanto migrante anhela volver.

domingo, 27 de julio de 2008

El atropello de la democracia

Se terminó la Asamblea Constituyente mediocre, y ese calificativo es benevolente. Prefiero corregir por uno más exacto: totalitarista, sorda, necia, retrógrada.

He leído la semana pasada algunos articulados del borrador de la constitución (en particular me dirigí a los que más me interesan) y por ahí descubrí algunas "joyas". Ahora, no he leído el original que "entre gallos y media noche" (todo mundo utiliza esta frase, por qué yo tampoco no lo haría) han redactado sin que todo el quórum haya sido el que apruebe la misma. Yo ya de plano, no deseo que gane el sí y no puedo permitir que esto suceda por su bien y el mío.

Tengo algunas dudas del artículo que se refiere al buen vivir porque mañana un estado comunista (tenemos uno cerca: Cuba) podría ser ejemplo de buen vivir, más aún cuando tenemos un presidente acomplejado hablando mal de las instituciones educacionales privadas tildándolas de "clubes" para sus padres de familias y centro de casamiento para sus hijos. Es así cómo el Presidente piensa que al menos NO SE DEBERÍA VIVIR.

Otro artículo, del capítulo 7, referente a los derechos de la naturaleza, me parecen absurdo que el sujeto no tenga responsabilidad. Cito esto porque se nota la poca madurez o tal vez decir mejor, edad de quienes escribieron esto, porque fueron los mismos que han decidido que los ciudadanos de entre 16 y 18 años tengan el derecho al voto facultativo (Art. 63). Una vez más confundieron el sujeto de derecho con obligaciones. Preguntas vienen como: qué responsabilidad tiene una planta que no haya tenido el derecho a florecer; o qué obligación tiene el joven que sufraga con voto comprado. Ninguna. Porque el sujeto aquí de derechos y obligaciones es aquél que vela por los intereses de los anteriormente nombrados: la naturaleza y la juventud. Entonces, debe ser el ser humano quien vele por la naturaleza y por estos adolescentes. Y así pues, por sus obligaciones, el derecho a elegir a quienes gobiernen y preserven estos derechos. Mal hizo la asamblea en poner estos articulados como mal hizo, en acto retrógrado, mantener el voto obligatorio. Ésta era la oportunidad para hacer el cambio (palabra tan morboseada). El voto tan codiciado de la partidocracia ahora hubiera sido un tesoro por merecer.

Finalmente, mi querido Guayaquil ya no tendrá la competencia de sus obras preciadas, una de ellas el Aeropuerto (porque hay más: Registro Civil, educación, salud, etc.). Aquí más claro, y véase su capacidad de lectura comprensiva, transcribo textual:

Art. 261.- El gobierno central tendrá competencia exclusivas sobre:
1. La seguridad nacional.
2. Las relaciones internacionales.
3. El registro de personas, nacionalización de extranjeros y control migratorio.
4. Las políticas económica, tributaria, aduanera, arancelaria; fiscal y monetaria;
comercio exterior y endeudamiento.
5. Las políticas de educación, salud, seguridad social, vivienda,
6. Las áreas naturales protegidas y los recursos naturales.
7. El manejo de desastres naturales.
8. Las que le corresponda aplicar como resultado de tratados internacionales.
9. El espectro electromagnético y el régimen general de comunicaciones y
telecomunicaciones; puertos y aeropuertos.
10. Los recursos energéticos; minerales, hidrocarburos, hídricos, biodiversidad y
recursos forestales.
11. El control y administración de las empresas públicas nacionales.
El ejercicio de las competencias exclusivas del Estado no excluye el ejercicio concurrente
de la gestión en la prestación de servicios públicos y actividades de colaboración y
complementariedad entre los distintos niveles de gobierno.

Si no descubre aquí el daño que podría pasarle a su ciudad, entonces usted es un niño que todavía no quiere dejar la casa paterna (materna si fuera Presidenta) y se afana en creer que su papá es superman y le puede pegar al papá de su amiguito de escuela. Madure si fuera menester.

La democracia ha sido atropellada desde su germinación. Desde que ya te dicen que tengas cuidado de hablar en contra del gobierno y disentir. Yo no quiero callarme porque tengo familia, amigos muy queridos, incluso afines al gobierno, que no desearía que se les revierta sus esperanzas depositadas en Rafael Correa. Esta constitución no es apropiada para los cambios que debemos lograr competir en el SIGLO XXI, para mejorar su estilo de vida, para que usted sea máquina de autogestión, dinero, progreso, bienestar.

domingo, 8 de junio de 2008

¿Y si gana el no?

Creo que no recibí o perdí el memo que explicaba lo que era el famoso candado constitucional que anterior al tiempo de la Asamblea Constituyente, evitaba que se hicieran reformas a nuestra Carta Magna. Si alguien fuese tan amable de explicarme, pero en palabras planas, para oídos de pueblo que en esta entrada me sería útil para lograr algunas soluciones.
¿Y si gana el no? Esa es mi pregunta. Si en el referéndum, el pueblo se pronuncia negativamente al trabajo en consenso realizado por los señores asambleístas, ¿qué haremos luego los ecuatorianos? Por supuesto, no quedarnos cruzados de brazos. Entramos en una corriente de cambio y tropezar con una represa que quiera frenar esta fuerza sería fatal. Definitivamente, la constitución tendrá que ser reformada para que se contextualice a los cambios que estamos experimentando en aspectos sociales, económicos, tecnológicos, etc. Tal vez, para empezar esta entrada más apropiadamente, puedo imaginar los diferentes entornos de una respuesta negativa.
La primera, un presidente cobarde que renuncia a su puesto porque no sabe o no cree poder trabajar con condiciones no gratas a su gestión y sin la mayor herramienta de su lado. Es decir, una Constitución hecha a la medida de sus necesidades. Me doy cuenta que "la mentira repetida mil veces se convierte en verdad" cada vez que el Econ. Correa habla. Cuando dice, por ejemplo, que la delincuencia (por citar uno de tantos), está bajando (en particular en Guayaquil) cuando los que vivimos en la ciudad (él no) sabemos que no podemos andar, sea de día sea de noche, tranquilos y libres. Estoy seguro que a estas alturas de la repetida amenaza "si no es como yo quiero, renuncio", más de un adepto a tal idea está favorable al pensamiento de un primer mandatario renunciante. Otro desacierto más cortesía de la mediocridad. Un cambio más que se necesita hacer en la constitución nueva. No permitir que cualquiera pueda llegar a sentarse en potenciales tronos de oligarquía. Y así, llego a mi segundo escenario ficticio.
El congreso será restaurado y el pueblo no querrá que regrese la antigua estructura tan repudiada. Se tomarán atribuciones, con la diferencia que si bien antes teníamos un presidente con constantes señas de resentimientos sociales (a los ricos, a los opositores), veremos un congreso lleno de resentidos. Un mal grande para el país es la polarización de poderes. Tres en concreto que no tienen fórmulas contemporáneas para que puedan trabajar en sinergia. Es importante, que así como el poder ejecutivo, también otras instancias de poder (incluso ya vemos la ridícula potencia en manos del Tribunal Electoral al destituir a los diputados inconstitucionalmente) no puedan acaparar el timón de destino de esta barca llamada país. Una nueva carta constitucional no puede hacerse con fecha límite sino que por sentido común, porque el ser humano es sujeto de cambio, tiene que prever la constante evolución de los tiempos y espacios, del pensamiento y el querer, de los seres en modo universal.
Soy educador y una de las premisas que suelo poner en el salón de clases (físico y virtual) es: los problemas se quedan en la puerta; las soluciones y el diálogo son bienvenidos. Ante una situación (o varias), existirán tres, cuatro, miles de posibles maneras de llegar al éxito. Este país necesita más creatividad, más apertura de mente. Menos temor del fracaso y del error (ambos controlables) para atreverse a intentar a propuestas (insisto, propuestas y no imposiciones) que permitan educar al pueblo.
Estoy seguro que en un mundo de colores básicos, la existencia del verde podría ser utópico, el morado podría ser blasfemo, y el naranja retrógrado. Pero están ahí, existen y el país no puede cerrarse a tres miserables maneras de pensar. Necesita ver la riqueza de los colores y en su belleza.
Si gana el no, podría pasar algo no contemplado aquí. Y si gana el no, ¿qué podría pasar?